La quiropráctica ayuda en la hernia discal con un tratamiento no invasivo para el paciente, sin necesidad de cirugía, que ha demostrado dar muy buenos resultados para la recomposición de los discos vertebrales herniados.

La hernia discal es la causa de una subluxación severa, que trata directamente un quiropráctico. La subluxación es todo el complejo óseo vertebral de dos vértebras desalineadas que empiezan a desgastarse, debido al estrés soportado y creando inflamación en ligamentos, disco vertebral y músculo.

Las vertebras bloqueadas y el músculo inflamado no permiten una buena oxigenación y circulación sanguínea para traer y desechar residuos en el núcleo del disco. Factor que produce una pérdida de la hidratación del disco, el cual disminuye su tamaño, se rompe y sale de su sitio produciendo una hernia discal. Este disco va a presionar los nervios y en muchos casos producir radiculopatia a los miembros. Los discos intervertebrales han de preservarse sanos, siendo flexibles, suaves y húmedos para realizar sus funciones de amortiguación.

¿Cómo trata el quiropráctico tu hernia discal?

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Mediante suaves movimientos el quiropráctico recolocará y los discos adyacentes a ellas de una manera completamente indolora. La base del tratamiento consiste en apartar la hernia de la raíz nerviosa, eliminando el pinzamiento, reduciendo así mismo el dolor. La hernia será liberada de la presión que ejercen las vértebras permitiendo que el disco herniado se recomponga.

Las estadísticas confirman que solo el 50% de los pacientes que recurren a la cirugía obtienen una notable mejoría. El otro 50% puede llegar a empeorar o en el mejor de los casos no experimentan ningún progreso. Por tanto la quiropráctica constituye un buen tratamiento a probar antes de recurrir a soluciones que pueden resultar agresivas para el paciente.

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